lunes, 9 de marzo de 2015

REFLEXIONES Y FRASES SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE



VIVIRE


Viviré este día como si fuese
el último de mi existencia.
Hoy acariciare a mis hijos
mientras son niños aun;
mañana se habrán ido,
y yo también.
Hoy abrazare a mi mujer
dulcemente y la besare,
mañana ya no estará,
ni yo tampoco.
Hoy le prestare ayuda al
amigo necesitado: mañana
ya no te aclamara pidiendo
ayuda, ni tampoco yo podré
oír su clamor.
Hoy me sacrificare y me
consagrare al trabajo;
mañana no tendré nada que dar
y no habrá nada que recibir.
Viviré este día como si
fuese el último día de mí
existencia. Y si no lo es
daré las gracias.


Hay que tratar de sobrellevar las perdidas y honrar la memoria de nuestros seres amados tratando de entrar la felicidad; se positivo y pronto lo lograrías; solo recuerda los momentos gratos que pasaron juntos.
Anónimo
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La muerte es un castigo para algunos,
para otros un regalo, y para
muchos un favor.
Séneca
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Así como una jornada bien empleada
produce un dulce sueño, así una vida
bien usada causa una dulce muerte.
Leonardo Da Vinci
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La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
Epicuro de Samos
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Cuando uno no sabe aún lo que es la vida,
¿Cómo podría conocer lo que es la muerte?
Confucio
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No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.
Woody Allen
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¿Miedo a la muerte? Uno debe temerle a la vida, no a la muerte.
Marlene Dietrich
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La muerte para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto.
Baltasar Gracián
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Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.
Steve Jobs
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Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida.
Mario Benedetti
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A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa.
Edgar Allan Poe
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Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte,
los valientes gustan la muerte sólo una vez.
William Shakespeare
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El día de tu muerte sucederá que lo que tú posees en este mundo pasará a manos de otra persona. Pero lo que tú eres será tuyo por siempre.
Henry Van Dyke
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La muerte no es más que un sueño y un olvido.
Mahatma Gandhi
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Algo hay tan evidente como la muerte y es la vida.
Charles Chaplin
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"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos."
Antonio Machado
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"La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida".
André Malraux
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Diferentes en la vida, los hombres son semejantes en la muerte.
Lao-Tsé
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"La muerte es una vida vivida.
La vida es una muerte que viene".
Jorge Luis Borges
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Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.
Platón
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La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora.
Molière
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Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
Miguel Delibes
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La muerte es dulce; pero su antesala, cruel.
Camilo José Cela
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He meditado a menudo sobre la muerte y encuentro que es el menor de todos los males.
Francis Bacon
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No le tengo miedo a la muerte, a lo que sí le tengo respeto es al trance, el ir hacia allá. Confieso que tengo curiosidad por saber de qué se trata.
Atahualpa Yupanqui
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La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes.
Horacio
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Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos.
Bertrand Arthur William Russell
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Cada instante de la vida es un paso hacia la muerte.
Pierre Corneille
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Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
Napoleón Bonaparte
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La muerte no es más que un cambio de misión.
Leon Tolstoi
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Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído.
J. deLa Bruyère
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No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre".
Stefan Zweig---
A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.
Alphonse de Lamartine
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La muerte se paga viviendo.
Giuseppe Ungaretti
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La primera condición para la inmortalidad es la muerte.
Stanislaw Jerzy Lec
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La muerte no espera a ninguno.
Don Bosco
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La muerte es cobarde para los que no la huyen y animosa para los que la temen.
Lope de Vega
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La muerte, para llamarla por su nombre, es la real finalidad de nuestra vida. Por ello es que de unos años a esta parte he hecho relación con esta verdadera amiga del hombre.
Wolfgang Amadeus Mozart
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Cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad.
Rosa Regàs
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Conviene vivir considerando que se ha de morir; la muerte siempre es buena; parece mala a veces porque es malo a veces el que muere.
Francisco de Quevedo
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Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.
Rabindranath Tagore
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No me preocupa la muerte, me disolveré en la nada.
José Saramago
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"Lo que pensamos de la muerte sólo tiene importancia por lo que la muerte nos hace pensar de la vida."
Charles de Gaulle
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Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte.
Blaise Pascal
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Una muerte bella honra toda la vida.
Francesco Petrarca
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La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos.
Mario Rojzman
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Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo.
Paul Morand
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El hombre que no percibe el drama de su propio fin no está en la normalidad sino en la patología, y tendría que tenderse en la camilla y dejarse curar.
Carl Gustav Jung
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La perfección es muerte; la imperfección es el arte.
Manuel Vicent
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La muerte es el comienzo de la inmortalidad.
Maximilian Robespierre
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Me anuncian la muerte de uno cuya presencia no me entusiasmaba y pienso: yo no pedía tanto.
Sacha Guitry

viernes, 6 de marzo de 2015

SUFRIMIENTO

EL SENTIDO DEL SUFRIMIENTO.

 

La llegada a la vida siempre abre ante nosotros un camino a recorrer, una gran aventura que surge incluso antes de nacer, probablemente desde el mismo instante en que somos concebidos. Un camino pleno de desafíos, retos, ilusiones, proyectos, alegrías; pero también de momentos de tristeza y experiencias de dolor.


Nacemos y crecemos con una mochila a nuestra espalda que cada vez está más llena, puesto que con cada paso quedamos en este camino que es la vida sembramos y recogemos constantemente. Así pues, con el paso del tiempo observamos como el ritmo de nuestros pasos va sufriendo diferentes cambios.


Todo caminante gana y pierde en su camino, ríe y llora, sufre y ama, pero sobre todo aprende. Lamentablemente muchos de nosotros pensamos que somos sujetos invencibles, incluso invulnerabilidad se rompe en mil pedazos y nos damos cuenta de cómo en cuestión de minutos, todos nuestros planes y proyectos parecen difuminarse para enfrentarlos a algo que jamás podríamos haber imaginado.


La vida es un proceso de constantes perdidas y con cada una de ellas surge un nuevo reto que nos invita a vencerlo. La máxima expresión de la perdida es la muerte de un ser querido; esta experiencia, devastadora en gran cantidad de ocasiones, nos enfrenta directamente con nuestra propia finitud, pero lógicamente también con la nuestros seres queridos. La experiencia de la muerte puede aparecer en cualquier momento de nuestro caminar en la vida, y con ella nos damos cuenta de que no siempre la naturaleza sigue un camino predecible, no siempre es primero el padre, luego el hijo el nieto quien muere en este orden. Nada nos dice, aun por mucho que lo deseamos que este será el orden lógico en el que nuestros seres queridos nos irán dejando.


ENFRENTARSE AL DOLOR.


La presencia de la muerte es amenazante y algo muy común es ver el gran sufrimiento por la pérdida de un hijo. Estas son quizá las vivencias las que nos enfrentan de manera más real al dramatismo que la vida en su expresión más cruel nos pone por delante.


Se ha observado también como el ser humano reacciona de distintas formas a una experiencia y dependiendo de sus habilidades de afrontamiento que ha cosechado y recogido a lo largo de su vida se puede  enfrentar al dolor transformándolo o dejándose vencer por el sufrimiento. En ocasiones la psicoterapia significa estar con alguien mientras toda la angustia y soledad aparece y lo que hace el terapeuta es proporcionar de espacio y tiempo en el que  el protagonista vierte, sin miedo al abandono ni a la crítica, su dolor.


De acuerdo con Stephen levine, “para poder ayudar si eres quien eres eso basta”. Si te complaces en un sentimiento de no ser bastante, de necesitar dar más, no se trascenderá al pequeño ego que se aferra. Solo la presencia incondicional del acompañante a través de una mano tendida puede hacer más que mil palabras vacías.


LA OSCURIDAD DEL MIEDO


Cuando se sufre la pérdida de un ser querido los significados cambian, el caminar se torna tortuoso y el terreno se abre de manera similar a un terremoto que puede destruir lo mejor construido. La muerte envuelve y afectados por los introyectos almacenados, como desde la cultura en que hemos sido educados y que no nos ha permitido integrarla como parte de la vida, se cae en un pozo de sufrimiento, importancia y desesperación.


La creación de grupos de autoayuda para padres dolientes por la misma experiencia, colaboración, en centros o fundaciones que nacen como homenaje al hijo fallecido, son solo una muestra de la amplia gama de posibilidades que ayudan a reedificar lo derruido y reinventarse como personas.


A medida que se aprenden las lecciones de la perdida, se puede afrontar la vida con otras propiedades, con un criterio más claro en relación con lo que es importante y lo que merece atención. En este sentido, aunque la pérdida puede ser dañina, también puede reorientar nuestra renovación. De acuerdo con Thomas Attig, aunque la pérdida de un ser querido no puede escogerse, el duelo es un proceso lleno de posibilidades.


Cuando se cae en el pozo de dolor, la vida no acaba, se transforma; enfrentarse al mismo y dejarse envolver por su presencia debe afrontarse. Cuando se tiene la valentía de enfrentarse su propia finitud y abordar su agonía y dolor, regresa convertido en una persona nueva en la que combina la tranquilidad, el vigor y un profundo conocimiento.


LA LUZ DE LA ESPERANZA


Desde el descanso del caminante y en el recuerdo de lo sufrido, se puede tomar conciencia de la importancia de la esperanza en los procesos del dolor. Cuando las amenazas de enfermedad o muerte arrancan de las manos las riendas de la vida, podemos sentirnos atrapados en el interior de una minúscula habitación oscura; limitados por paredes asfixiantes que cada vez se sienten más próximas, como si fueran acercándose entre ellas con el fin de aplastarnos. Es el sufrimiento experimentado desde ese estado que somos incapaces de darnos cuenta de la existencia, siempre presente, de un rayo de luz. A veces de trata de un hilo luminoso capaz de iluminar dándonos un punto de referencia que nos guía en nuestra desorientación. Es la luz de la esperanza.


Gómez Sancho explica que la esperanza es un término abstracto, puede soportar muchas definiciones, pero todas tienen en común la expectativa de un bien que está por venir.


La esperanza es esencial, los seres humanos no pueden resistir mucho tiempo sin ella; cuando alguien se le quita la esperanza suele caer en estados depresivos que, sea cual sea el fin, su vida se hace miserable.


El objetivo de la esperanza también sufre sus cambios; no todas las enfermedades  se curan y no todos los enfermos se salvan. Cuando la muerte es inminente debe aceptarse como tal, puesto que no es más que una parte de la vida, la parte final de nuestro camino, el último tramo al que todos llegamos, y quizá el inicio de una travesía. También los últimos momentos tienen que estar cargados de esperanza.


AYUDAR A PARTIR

Compartir el último tramo de vida de un ser querido es una experiencia cargada de significados  y emociones. Como se transcurre este periodo contribuirá a favorecer o negar el proceso de despedida. Generar un acercamiento autentico hacia quien va a morir es contribuir a ayudarle a “soltar amarras”.


Trabajar en la despedida es uno de los actos de amor más sublimes que pueden hacerse en vida; cerrar asuntos inconclusos, compartir sentimientos y abrir corazones desde el amor, favorecerá no solo que la persona que va a morir pueda vivir la etapa final de su vida de forma serena, sino que sus familiares o cualquier

Integrante de su entorno inmediato puedan iniciar con mayor seguridad la sana elaboración del duelo.


Para que la familia del moribundo elabore un duelo Fonnegra de Jaramillo considera los siguientes puestos: compartir información honesta y veraz; la participación familiar en los cuidados del ser querido en la toma de decisiones; respetar las reacciones de cada integrante de la familia; anticipar la muerte; hablar de la muerte; dar propiedad a necesidades, deseos y expectativas del enfermo; permitir el descanso; encontrar un sentido a la enfermedad y permitirse planear un futuro estado en la vida.


EL VALOR DE LO APRENDIDO.


Puede sentirse el peso del sufrimiento y las heridas de las caídas, pero si se ahonda en el interior también se será consciente del valor de lo aprendido, quizá sea un buen momento para escuchar al corazón, encontrarse con uno mismo y tomar conciencia de nuestro estado en la vida.


Orígenes raíces y consecuencias del sufrimiento.


Sufrimiento y dolor no son sinónimos, el primer constituye un fenómeno más amplio que el dolor, abarca más dimensiones y tiene muchas causas, de las cuales el dolor es una de ellas. No todos los que sufren sufren de dolor, ni los que sufren padecen dolor. Las pérdidas, miserias, culpas y maldad son fuentes del sufrimiento humano pero para que en la realidad se dé el sufrimiento es necesario que el sujeto reciba la amenaza de destrucción o desintegración total e inminente de su vida. El hombre sufre de modos diversos, es más amplio que la enfermedad, más complejo y enraizado en la humanidad. La soledad acompaña al sufrimiento, pues llega al límite del aislamiento y de la incomunicación poniendo en peligro la esperanza. El hombre no es soledad, sino capacidad y necesidad de comunicación.


Un nivel de soledad, aceptada, elegida y querida puede enriquecer al ser humano. Sin embargo, una soledad vivida bajo la sensación  de no pertenecer al mundo es difícil de soportar. El miedo a la soledad es otra forma de miedo a la libertad, del riesgo de ejercer la existencia.


Lo que debe predominar en la existencia humana es no dejarse anular por las contingencias. Para sanar y otorgarle sentido al sufrimiento hay que ayudar a salir de la frustración, pues ayuda a mantener la esperanza y la apuesta por dar sentido al vivir.


Para sanar el sufrimiento y darle sentido, hay que incorporar además de la paciencia, la esperanza. La posibilidad de humanizarnos es constante a lo largo de la vida, sin embargo cobra más conciencia cuando se sufre.


 

Escrito por:

Gustavo Abarca

 

 

CULPA, PERDÓN Y RECONCILIACIÓN


La culpa, el perdón y la reconciliación un tema muy relevante en la vida y en el proceso de la muerte.
La definición de CULPA según la psicología nos señala que es: Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado. Como católicos desde muy pequeños entendemos lo que es la culpa, ya que se nos habla de pecado por el daño que hiciste a tu compañerito o a tu hermano y crecemos llenos de culpas destructivas hasta la edad adulta. Se dice que la culpa es una de las armas más poderosas para dominar y controlar al otro, para conseguir que el otro actúe como nosotros queremos. Debemos trabajar los sentimientos de culpa que tenemos en nuestro interior ya que como se dice “La culpa es como un guardián que permanece escondido, sin reflexión, actúa y ataca sin preguntar”.
Lo que viene después de una falta o un daño a una persona que hemos ofendido, es el perdón. El tema del perdón es muy importante en el desarrollo de la personalidad y en la superación de enfermedades, sobre todo cuando estamos en el límite entre la vida y la muerte. Como seres humanos necesitamos creer en la experiencia del perdón como un recurso sanador físico, mental y espiritual. Cuando no se es capaz de dar ese gran regalo del perdón se crea un sentimiento de rencor que es como una espina clavada en el corazón, que cada vez que la tocan, vuelve a doler, o peor aún, como un tumor que crece y hace metástasis, enfermando órganos sanos. Y en eso se convierte en enfermedad, enfermedad del alma y del cuerpo.

Como antes lo mencione, el perdón es un regalo, que no todos somos capaces de dar, ni dignos de recibir. El perdonar es una decisión y un aprendizaje tras una experiencia dolorosa, pero finalmente una experiencia única, porque nos quita cargas, haciendo más ligero el costalito que venimos cargando toda la vida.
Tras la experiencia del perdón surge otra decisión aun más difícil, como es la reconciliación. La reconciliación es dar la oportunidad de vivir y reconstruir una nueva vida, superando todos los obstáculos del rencor y darte la oportunidad de vivir una vida sana.  “Perdonar y reconciliar es vivir como el ave fénix: desarrollar la capacidad de renacer de las cenizas del rencor para ofrecer el perdón y la reconciliación”.

No perdamos la oportunidad de tener una segunda oportunidad.


Escrito por:
Sandra Guadalupe De La Torre Bueno

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martes, 24 de febrero de 2015

ASOCIACIONES CIVILES JALISCO


Asociaciones Civiles que apoyan a los dolientes en proceso de duelo y cuidados paliativos en Jalisco


 


Centro San Camilo


Su misión es proporcionar acompañamiento en las dimensiones personales y relacionales a las personas que llegan al Centro San Camilo en busca de ayuda, porque sienten que la situación que están viviendo rebasa sus capacidades y no encuentran la solución o  piensan que su vida carece de sentido.




 


Hospice Cristina


Proporcionar Cuidados a las personas y a las familias que atraviesan por crisis de enfermedad, de una forma preventiva, de intervención, rehabilitación y paliación, para darles calidad de vida.



lunes, 23 de febrero de 2015

LA MUERTE DESDE LOS DIFERENTES ENFOQUES PSICOLOGICOS


La muerte es un evento que marca y da un significado a nuestra vida. Es el último momento de nuestro existir. Las actitudes hacia la muerte varían según la cultura, edad y creencias religiosas. La manera en como afrontamos tal hecho es distinta entre un ser y otro y cuando el proceso de adaptación se lleva con un tipo de acompañamiento también podemos ver diferencias. En la actualidad, creemos que sabemos y conocemos del tema de la muerte, pero la realidad es que es un tema desconocido. 


Las diferentes corrientes psicológicas nos hablan la de concepción que tienen de la muerte según su perspectiva, en el caso del psicoanálisis Freud señala en su artículo "De Guerra y Muerte" el contraste entre "la actitud cultural-convencional hacia la muerte" que implica el reconocimiento de que vamos a morir, como algo natural e inevitable, y el comportamiento que se expresa como "la inequívoca tendencia a hacer a un lado la muerte, a eliminarla de la vida". Hay entonces frente a la muerte, distintos modos de saber. Se sabe de la muerte, pero al mismo tiempo se la desconoce. Para Freud la muerte propia no se puede concebir. Cuando intentamos hacerlo, en verdad sobrevivimos como observadores. La experiencia psicoanalítica nos enseña que "nuestro inconsciente no cree en la muerte propia, se conduce como si fuera inmortal". Admite la muerte y al mismo tiempo la desmiente como irreal. No hay inscripción de la muerte propia, no hay simbolización de ella, no se sabe qué es. Sin embargo la muerte habita nuestras vidas como posibilidad.

En cuanto a la psicoterapia Guestalt, Frits Perls en su libo “El enfoque guestáltico; testimonios de terapia” nos dice que “La idea de la terapia guestáltica es convertir a las personas de cartón en personas de verdad.” (Perls, 2008, p. 119) En este mismo texto, Perls apunta que los seres humanos nos hemos vuelto fóbicos hacia el dolor y el sufrimiento. Evitamos todo aquello que no es agradable y con ello evitamos el crecimiento. Somos poco tolerantes ante la frustración y no estamos preparados para encarar con honestidad situaciones desagradables. Al no enfrentarlas las dejamos sin terminar, lo que Perls llama “asuntos inconclusos” que claman por ser completados para cerrar la Guestalt; esa totalidad que sin organización se convierte en pedazos de un todo, que diseminados son difusos, no alcanzan a ser una figura definida y sin conclusión nos distrae de vivir en el aquí y en el ahora.


En la Terapia Familiar Sistemica partiendo de la definición del duelo de Bowlby, podemos definir el duelo familiar como el “proceso familiar que se pone en marcha a raíz de la pérdida de uno de sus miembros”. La mayoría de pérdidas significativas se producen en el contexto de una unidad familiar, y es importante considerar el impacto de una muerte en todo el sistema familiar.

La mayoría de las familias tienen un equilibrio homeostático y la pérdida de una persona significativa en ese grupo familiar puede desequilibrar dicha homeostasis y hacer que la familia sienta dolor y busque ayuda. Para poder ayudar a una familia, antes, durante y después de la muerte, es importante, tener un conocimiento sobre la configuración total de la familia, así como la posición funcional que ocupaba la persona fallecida. El concepto de terapia familiar se basa en la creencia de que la familia es una unidad de interacción en la que todos los miembros se influyen entre sí. No es suficiente tratar a cada persona en relación con el fallecido y trabajar su duelo sin relacionarlo con toda la red familiar. Las características de los miembros individuales ayudan a determinar el carácter del sistema familiar, pero este sistema es más que la suma de sus características individuales.


Para la terapia Cognitivo-Conductual el objetivo será explorar las creencias de la persona en duelo y asegurarse de la racionalidad de las mismas. Según el modelo de Bowlby, el procesamiento cognitivo de la pérdida influye en la elaboración del duelo (Nomen 2007). El sujeto desarrolla una disociación cognitiva entre lo que describe (cómo fue el hecho, las relaciones con lo perdido, los lazos afectivos, etc.) y las percepciones que se activan durante el proceso (Bowlby, 1980). Ramsay habla de un patrón poro el que el sujeto mantiene un esquema cognitivo de idealización de la persona perdida, y errores cognitivos como la maximización de recuerdos negativos, la minimización de recuerdos positivos, visión catastrofista sobre lo mal que se pasa al recordar la pérdida, la culpa por haber realizado o dejado de hacer ciertas tareas e incluso culpa por haber experimentado ciertos sentimientos negativos (Ramsay, 1977).


Después de conocer la perspectiva psicoanalítica, gestáltica, la sistémica y la cognitivo-conductual, podemos identificar el abordaje que emplea cada una de estas corrientes. Independientemente de cada una de los enfoques el objetivo principal es lograr en el doliente encontrar el equilibrio y la adaptación a la nueva vida tras el evento traumático restableciendo así la salud mental de los deudos.

Sandra De La Torre

 

 

 

 

jueves, 12 de febrero de 2015

LA MUERTE EN LA CULTURA CONTEMPORANEA



La muerte da sentido a la vida, pero la vida, con su vertiginoso remolino de emociones, amores y encuentros tiende a hacernos difícil el comprender y aceptar la muerte. La muerte es un fenómeno común de todos los seres vivos, incluido los humanos, la muerte no distingue de razas, color, religión ni posición económica, sin embargo cada ser humano la experimenta con sus distintas variaciones y de manera particular.


Hasta hace algunas décadas, la muerte era casi exclusivamente un algo dictado por la naturaleza o las paupérrimas condiciones de vida de cada hombre. Con el paso del tiempo y el devenir epidemiológico y demográfico de la transición de salud, la ocurrencia de la muerte se modificó, pero también cambió la intervención que la ciencia médica podía realizar sobre ella. Esto dio origen al surgimiento de movimientos sociales en pos de una muerte alejada del sufrimiento y con un mayor protagonismo por parte del falleciente (lo que corresponde a la eutanasia y el suicidio asistido), pero también se permitió el desarrollo del cuidado paliativo como alternativa a lo anterior y como posibilidad para ejercer un derecho a la muerte digna y contrarrestar al encarnizamiento terapéutico.


En la actualidad cuando se piensa en nuestra propia muerte, lo único que se desea es no sufrir, no tener ningún tipo de dolor y no sentir, sin embargo, es importante mencionar que el dolor y el sufrimiento estarán presentes si no se tiene realmente una conciencia de finitud y si los apegos están muy arraigados.


Para hacer frente a este acontecimiento inminente en la vida de todo ser humano, es necesario reflexionar y sobre todo actuar en torno a que cómo queremos que se lleve ese gran evento, dónde los protagonistas y de alguna manera anfitriones seremos nosotros mismos, lo que quiero decir con esto, es que nosotros en vida podemos comenzar a planear lo que deseamos para nuestra propia muerte, es decir trabajar en nuestro testamento vital, donde por medio de nuestra voluntad anticipada podremos asegurar el respeto de nuestra autonomía y a nuestra dignidad como ser humano, en otras palabras, hacer valer nuestra voluntad en distintos sentidos, tal cual somos, seres humanos integrales contemplando todas las dimensiones del ser humano: física, espiritual, social y psicológico.


Hace tan solo algunos años atrás, la manera de morir no tenía muchas opciones, la gente de aquellos tiempos moría enferma, en algún accidente o catástrofe sobrenatural. En la actualidad hasta el tema de la muerte se ha diversificado logrando la existencia distintas variantes como: homicidios, muerte por ajuste de cuentas, desaparecidos, y las que se salen del pensamiento “nadie sabe, ni el día ni la hora”, como son los suicidios que vemos el alarmante aumento de cifras, sobre todo en jóvenes, la eutanasia (acto o la misión que su naturaleza o intención provoca la muerte para aliviar un dolor) que pareciera que es un tema aislado, se practica más de lo que imaginamos, y del suicidio asistido, (el paciente esta consiente, no tiene una enfermedad terminal y pide solo que ayude a morir) donde el paciente enfermo considera haber agotado sus recursos y cansado de los síntomas, dolores y limitaciones desea poner fecha a su muerte.


De allí la relativa ineficacia de muchos debates destinados a confrontar posiciones para arribar a normas de conducta. De allí la proliferación de innumerables movimientos que invocan el derecho a la muerte, que alegan en favor de la muerte con dignidad, de la muerte electiva, de la muerte dulce y de la muerte con ayuda. En Internet son numerosos los anuncios desorganizaciones que proveen ayuda y consejo para quienes deseen integrar movimientos pro-suicidio asistido o pro-eutanasia activa. Las revistas médicas acogen cada vez con mayor frecuencia estudios y trabajos relacionados con las conductas terapéuticas frente a quienes van a morir.


El personal sanitario se va enfrentado a demandas extremas en cuanto al "estrés decisional" que supone tomar medidas en un entorno incierto, amenazado por la posibilidad de ser acusado de mala práctica, culpado de no haber hecho  lo suficiente o enfrentado a la escasez de medios técnicos.


Ambos son temas delicados que han sido tema de muchos debates, donde no se ha logrado unificar los criterios para hacer legal en México ninguna de estas dos practicas.


El mejor argumento contra la eutanasia y suicidio asistido siempre será el testimonio de miles de hombres y mujeres en circunstancias difíciles e incluso extremas que, apoyándose mutuamente, con la ayuda de sus valores, su familia, amigos o profesionales demuestran día a día que la dignidad del hombre les lleva a vivir y enriquecer la vida de otros que como Tanatólogos ese es nuestra misión.




Escrito por:
Sandra Guadalupe De La Torre Bueno





miércoles, 4 de febrero de 2015

ACTITUDES FRENTE A LA MUERTE

La muerte ha sido siempre, es y será para el hombre, un tema de profundas reflexiones y meditaciones, desde la perspectiva religiosa, filosófica, social, médica, entre otras. Y tal como se menciona anteriormente y como es bien sabido que lo único que tenemos seguro en esta vida, es nuestra muerte, es una realidad, algún día moriremos.


En la actualidad es más difícil el convivir o aceptar la muerte lo cual refleja una actitud hacia la misma, influyendo directamente en la conducta del doliente o el enfermo, estas actitudes se relacionan con creencias, emociones, sentimientos y necesidades del ser humano.


“De lo que podemos observar a nuestro alrededor, las actitudes de los seres humanos ante esta realidad y destino son inevitables, son muy variadas”.


Retomando el texto anterior, las actitudes que tiene el ser humano ante esta realidad inminente son variadas y dependen mucho de la edad de cada individuo y sobre todo del manejo emocional interno de cada persona resumiéndolo en una sola palabra: Miedo, de ahí se desprenden los principales miedos a la muerte como son; el miedo a lo desconocido, el  miedo al dolor y el miedo a dejar todo lo que amamos en esta vida.


Nuestras creencias y sentimientos influyen directamente en nuestra actitud hacia la muerte, y nuestra conducta o manera de dirigirnos personal y socialmente se ven influidas por esa actitud, de ahí la importancia de la ACTITUD que mostramos ante la vida y la muerte.


Cuando hablamos de las actitudes hacia la muerte encontramos dos estadios antagónicos: LA TANATOFOBIA (con el temor y la negación de la muerte) y LA TANATOFILIA (con el deseo enfermizo de morir), junto a dos niveles intermedios; uno que afronta la realidad de la muerte de forma racional y juiciosa, sin incurrir en negaciones absurdas (que sería la opción más saludable) y otra que incurre por derroteros de verdadera angustia hacia la muerte, evitando incluso su mera evocación, lo cual en el fondo es un verdadero sin vivir, puesto que ya no es la muerte sino la propia consciencia de la muerte lo que constituye un problema no pudiéndose mirar ya cara a cara a la muerte, "a la muerte igual que al sol, no se la puede mirar de frente más allá de unos segundos"  olvidando que esta es una parte natural de la vida.


En la actualidad vivimos en una sociedad TANATOFÓBICA donde hasta los mismos médicos y personal de la salud temen a la muerte, mismos que están preparados para recibir la vida y restaurar la salud y no están preparados en el manejo en el tema de la muerte.


A continuación algunos aspectos que han favorecido un cambio en la actitud hacia la muerte:


CAMBIOS SOCIOCULTURALES:
Las actitudes hacia la muerte podemos diferenciar dos momentos bien distintos en la forma de vivencia de la muerte: uno previo a su INSTITUCIONALIZACIÓN (hospitalaria), en el que la muerte no infunde miedo porque esta es aceptada como parte del proceso natural de la existencia. Y otro, cuando debido al desarrollo y extensión de las primeras estructuras hospitalarias comienza a ser una institución, El HOSPITAL, el lugar reservado para morir. En la actualidad, a la muerte y al morir de todos nuestros más inconfesables temores, la hemos desterrado apartándola de nuestra propia existencia, sacándola de nuestras casas, eliminándola incluso de nuestro lenguaje, porque se cree que mencionándola, la invocamos.


UNA MENOR TOLERANCIA A LA FRUSTRACION:
Debido a esta falta de tolerancia a la frustración pocos admiten hoy la concepción del mundo o la vida como "un valle de lágrimas" y el decir, cuando alguien muere, se escuchan frases como… "pasó a mejor vida" que no deja de ser una frase hecha, una ironía para la mayoría de la gente.


EL AUMENTO DE LA ESPERANZA DE VIDA:
Lo que ha traído el restársele cotidianeidad a la muerte, apuntalándose así la íntima fantasía o coqueteo con la inmortalidad que todos en el subconsciente somos inmortales. Esta fantasía colectiva ha devenido en una especie de delirio de inmortalidad que hace incluso apartar a los cementerios del medio urbano, en la complicidad de que así la muerte no nos alcanzará.


EL CULTO A LA JUVENTUD:
Vivimos en una sociedad  en la que los medios de comunicación nos bombardean una y otra vez con el paradigma y modelo de gente a imitar: jóvenes. Por tal razón, vemos personas adultas, sometiéndose a cirugías costosas y riesgosas para lucir más JOVENES Y BELLAS. Muchas veces para lograr competir con los auténticos jóvenes.


En la actualidad existen varias razones por las que no aceptamos el fenómeno de la muerte pero desde mi punto de vista todo radica en la falta de preparación, conocimiento y sobre todo aceptación en torno a este tema. Este especio es una invitación a un cambio de actitud hacia la muerte y el hecho de leer este blog y este artículo es un paso el logro de ese cambio.

Escrito por:
Marcela Esmeralda De La Torre Bueno.

jueves, 18 de diciembre de 2014

CURSOS



PROGRAMA DE CURSOS SAN CAMILO 2015


 


 


LOGOTERAPIA
Psicología humanista
Inicio: Lunes 12 de enero
Horario: 10:00 a 13:30 hrs




SOLTANDO APEGOS
Desarrollo Psicológico
Inicio: Miércoles 14 de enero
Horario: 17:00 a 19:00 hrs
 


RISATERAPIA
Talleres de expresión corporal
Inicio: Miércoles 14 de enero
Horario: 09:00 a 12:30 hrs


 
HOLOTERAPIA
Ciencia y arte de la felicidad
Inicio: Jueves 15 de enero
Horario: 10:00 a 13:00 hrs


 
VIOLENCIA DÓMESTICA
Desarrollo humano y familia
Inicio: Viernes 16 de enero
Horario: 10:00 a 13:00 hrs


 
MANEJO DE EMOCIONES
Desarrollo Psicológico
Inicio: Viernes 16 de enero
Horario: 16:30 a 19:00 hrs


 
VIVE TU VIDA O LA VIDA TE VIVE A TI
Desarrollo Psicológico
Inicio: Viernes 16 de enero
Horario: 11:30 a 13:30 hrs


 
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ENTRE EL DOLOR Y LA ALEGRIA DE VIVIR
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lunes, 15 de diciembre de 2014

SENTIDO DE SUFRIMIENTO







Para hablar de este tema tomaré como referencia las experiencias que vivió un hombre llamado Víctor Frankl en un campo de concentración que a pesar de lo que vivió nunca bajo la cabeza y siempre con dignidad y esperanza trató de ayudar a las personas que estaban con él viviendo en las mismas condiciones y sufrimiento al encontrar un sentido a su vida, manifestando un pensamiento y un estilo de vida con un enfoque espiritual.
Nunca nos hubiéramos imaginado como seria la vida en un campo de concentración si no fuera por este admirable hombre. Los prisioneros eran humillados y maltratados psicológica y emocionalmente, vivían en pésimas condiciones, ya que no comían adecuadamente y no dormían, el único escape que tenían de esa realidad que estaban viviendo eran los sueños, además de vivir con la incertidumbre día a día sin saber si el día de mañana estarían vivos. Muchos de los prisioneros nunca se vencieron lo único que los hacía que pudieran vivir, más que la comida y el sueño eran las ganas de vivir, al final era lo único que tenían. La esperanza, las fuerzas internas y la fe era lo único que los motivaba y si alguien intentaba quitarles eso, ya no tenían nada.
Habían perdido su trabajo, sus pertenencias, sus familias y estaban en el proceso de perder sus vidas, ya estaban perdiendo el sentido de vivir.
La vida en el campo de concentración fue un desfile de sentimientos, sensaciones, emociones y actitudes experimentados por cada uno de los prisioneros atravesando varias etapas: shock, adaptación, apatía, insultos, hambre, ausencia de sentimentalismos, humor, soledad, irritabilidad, desahogo, sufrimiento.
Los temas de conversación entre prisioneros se eran de política y creencias religiosas, las oraciones entre los prisioneros se convirtieron en un ritual diario en el camino del trabajo al campo de concentración.
En el campo de concentración todos se conformaban con poco, ya que tenían que estar satisfechos de estar aún con vida. Ellos se sentían vacíos y lo único con lo que contaban era con lo que les quedaba de vida, ya que ellos sabían que podrían morir en unas semanas, el día de mañana, incluso esa misma noche. La experiencia más fuerte que ellos pudieron vivir fue la incertidumbre de saber si sobrevivirían, el prisionero que perdió la fe en el futuro, estaba condenado.
La fe que tuvieron cada uno de los prisioneros y su deseo de ser liberados fue cumplido, se volvió realidad.
Una mañana simplemente todo cambio, ya eran libres, pero al ser liberados se enfrentaron también a otro tipo de sentimientos y actitudes. Muchos de los prisioneros no sintieron alegría, perdieron la capacidad de alegrarse debido al miedo de volverse a enfrentar a otra realidad que ya habían olvidado, incluso sentimientos positivos que ya habían olvidado.
El fenómeno que había ocurrido con aquellas personas es denominado como lo llamamos en psicología  “despersonalización”, es una alteración de lo que uno siente y vive de tal manera que uno se siente "separado" de la conexión mente-cuerpo, es como si nos viéramos a nosotros mismos externamente. El hombre tras vivir tantos años en cautiverio puede sufrir de daño en su salud psíquica ya que tenían que adaptarse nuevamente a las leyes y normas de la vida anterior, justificaban su conducta en las experiencias que habían vivido diciendo que los habían marcado, pero eso no era todo ya que en ellos genero otros sentimientos como la amargura y la desilusión.
  
Con la experiencia que nos comparte Victor Frankl podemos deducir que el dolor es igual a cualquier sufrimiento físico, moral o espiritual y que el dolor es acompañante de buena parte de la vida de todo hombre, en cualquier etapa de nuestra vida, algunos sufren desde edades tempranas, otros en edades tardías, pero el dolor, el sufrimiento siempre van de la mano de nosotros. Para poder definir el dolor se requieren dos cosas: la presencia de un mal (enfermedad, muerte, duelo, pérdida de sentido, soledad, miserias, culpas, crisis existenciales, entre otros males) y el conocimiento de tal presencia.
El sufrimiento - el dolor va más allá de lo físico. Debemos distinguir entre sufrimiento físico y moral dividiendo al hombre en su dualidad: cuerpo y espíritu. Generalmente asociamos el dolor a algo que percibimos en nuestro cuerpo dolor físico, olvidándonos del dolor moral, psicológico, el dolor que afecta al alma. El sufrimiento moral no es ciertamente menor que el físico, aunque está menos identificado y menos alcanzado por las resistencias del mismo ser humano.
   
El sufrimiento - el dolor despierta valores fundamentales del mismo enfermo o doliente y de quienes los rodean, como son: la solidaridad, el amor humano y cristiano, pero también la manifestación de diversas formas de odio, violencia, crueldad, desprecio por el hombre, o las formas de la mera insensibilidad, es decir, la indiferencia hacia el prójimo y sus sufrimientos. Esta “bipolaridad” da sentido al sufrimiento. De tal manera que podríamos decir que el sufrimiento inevitable es una llamada a quien lo padece para hacer de él un bien; y quienes le rodean, están llamados a “hacer un bien a quien sufre”.     
En el ser humano prevalece la tendencia a apreciar o dar sentido a la vida sólo en la medida en que produce placer y bienestar. En defensa a esta postura surge entonces la idea de eliminar el sufrimiento  ya sea físico o moral desde su raíz, “en nuestra mente” creando una cultura que no ve en el sufrimiento ningún significado o valor; sino por el contrario es un “mal” que debe eliminarse de nuestro vocabulario, de nuestra vida a toda costa.      
Dice Víctor Frankl “el hombre madura en el dolor y crece en él; y estas experiencias desgraciadas le dan mucho más de lo que habrían podido darle grandes éxitos amorosos”.  
    
Es importante cambiar la idea de que el sufrimiento es una maldición, un castigo, simplemente es parte de la vida. Generalmente es más cómodo atribuirle la responsabilidad de nuestras vidas, de nuestras malas decisiones a Dios, al destino, a la magia, a lo que dicen las estrellas por medio de los horóscopos. El origen del sufrimiento parte de tres fenómenos: la naturaleza, las leyes de la naturaleza y la libertad de las decisiones humanas. La naturaleza nos dice que no somos eternos, nacemos, enfermamos, envejecemos y morimos. Con las leyes de la naturaleza nos referimos a cosas como la gravedad, la herencia, las leyes de la química, leyes de la física donde encontramos que el hombre no puede influir pues sobre pasa sus capacidades. La libertad es lo que nos lleva a tomar nuestras propias decisiones, algunas veces buenas, muchas más malas, pero es aquí es donde en nosotros recae la responsabilidad de las consecuencias de nuestras acciones así que con esto podemos decir que ni  Dios, el destino, la magia o horóscopos influyen de manera directa ni indirecta en los eventos que generan sufrimiento en la vida del ser humano.
El sufrimiento es un aspecto de la vida que no puede erradicarse, como no pueden apartarse el destino o la muerte. Sin ellos la vida no sería completa, sin ellos la vida no tiene sentido, sin ellos la vida seria monótona y aburrida.
Debemos afirmar la cultura de la vida. En ella, el dolor “puede contribuir al perfeccionamiento de la persona, pues le ayuda a preguntarse por el sentido de su vida y, de esa forma, puede colaborar a la felicidad personal”.
    
Se ha observado como el ser humano reacciona de diferentes formas a diferentes situaciones dependiendo a la capacidad de afrontamiento que ha adquirido a lo largo de su vida. La realidad es que podemos curarnos del dolor, del sufrimiento y eso lo logramos cuando aceptamos el hecho de la pérdida, de la enfermedad o lo que nos esté provocando ese sufrimiento que creemos no poder manejar.
David Rulon dice: “El tiempo nos ayuda a aliviar nuestras penas, a aceptar lo que no se puede cambiar, y en ese periodo pensamos y reflexionamos acerca de nuestras pérdidas, el dolor va disminuyendo paulatinamente y encontramos la resignación; cuando esto sucede, se termina el enojo, las dudas, los miedos y logramos una paz interior para continuar la vida”.
Muchas veces como humanos nos damos por vencidos ante situaciones difíciles y perdemos el sentido real de nuestra vida, pero después de leer lo que transmite un autor como Víctor Frankl, podría cambiar la perspectiva y la visión de la vida a una lucha constante. Su historia de vida es de gran relevancia ya que como humanos creemos haber perdido el valor a nuestras vidas, el nos demuestra que cualquier ser humano puede encontrar un sentido de vida para enfrentar determinada problemática o situación, nos olvidamos que tenemos una misión en este mundo una razón para estar aquí, pero no sabemos cuál y como actuar, en alguna de las líneas encontramos la respuesta “Quien tiene un porque para vivir, encontrará casi siempre el cómo”.
 
El relato de este libro es un análisis de uno o más casos psicológicos ante un una catástrofe colectiva vivida, la cual deja un gran aprendizaje.
El sufrimiento siempre nos lleva a reflexionar y valorar lo que tenemos a nuestro alrededor como vida, salud, familia, trabajo relaciones entre otras, acción que sin sufrimiento difícilmente realizamos, también en el sufrimiento descubrimos nuevos valores; la humildad, la paciencia, el aprecio y respeto y la solidaridad.
Se dice que después de una crisis viene una oportunidad, yo digo que después del sufrimiento viene la búsqueda de sentido y ambas nos pueden llevar a la madurez mental, a la madurez espiritual, es decir al enriquecimiento de la persona.
No olvidemos que el sufrimiento es inevitable pues somos seres humanos expuestos a distintas situaciones a lo largo de la vida, y aunque muchas veces no entendamos el “porque” podemos comprender su sentido, y esta comprensión puede hacer del dolor un camino de crecimiento y plenitud. Si la persona logra encontrar sentido al sufrir, hallará alegría en medio del dolor. En otras palabras el sufrimiento como tal es dramático, pero cuando se aprende a valorar, se convierte en fuente de bien.
 

Escrito por:
Sandra Guadalupe De La Torre Bueno